Manolo Rivero homenaje 1941- 2006
Octubre 12 - noviembre 25, 2007
Manolo
De tan solo mirar comenzaba su hechizo. La sorpresa y el asombro
tenía
ganchos de anzuelo que atrapaban objetos, formas, ideas, espacios
que
luego transformaba en jardines, esculturas, salones, lugares vivos
para
contemplar, para conversar, pequeñas e inmensas fantasías.
Luego vino el encanto, eligiendo cada uno a voluntad en tiempo y forma;
con
nosotros separados ya del piso, volamos por mil sitios
y ya
casi mil años a suerte de carcajadas.
Ahora, es un mago que se extravía -dicen- que a veces por el
paraíso.
Para acercarlo, basta mirar en su espalda el pétalo dorado que se
mece,
justo, a la altura del corazón.
Yolanda Mora
Octubre 2007
Doce de octubre. A Manolo Rivero.
Manolo
Te renunció el cuerpo.
No quería más trabajo.
Se retiró el oseoso
Entre Tokio y San Francisco.
Se le dificultaba estar contigo.
Cabalgabas diario
Con relincho negro.
Un sueño descortés
Habitó sin avisarnos
Todo tu ancho milagroso.
Pero debiste haber llegado
Más rápido a tu casa
(Olvidándote del olor cenizo)
Con esa sonrisa tuya
De motociclista sin casco
A cien kilómetros por hora.
Con tu cuerpo feliz
Del papatzul y del panucho.
Sorprende que te hayas ido
El día de los tres barcos
El día de la ignorancia y la sorpresa.
Ahora seguro has descubierto
El mar de nuestros ojos,
Ese espacio ambiguo
Esparcido por la búsqueda.
Néstor Bravo
Octubre 2007
Tiempo Muerto Humberto Chávez
Atelierbericht Bernhard Stüber
Exhibiciones