De la serie bebés flotantes
Vista general de la exhibición
De la serie Mujeres flotantes
De la serie invasores
Still de video
Entre invasiones y mujeres flotantes
Mónica Dower
febrero 12 - abril 15, 2009
Entre invasiones y Mujeres flotantes

A través de sus invasiones plásticas, fotográficas, de video, Mónica Dower implanta su código en personas y situaciones –reales y representadas— que adquieren así una condición artística. A veces sus invasiones funcionan para situar a los personajes en una dimensión propicia para alcanzar el estado de gracia, la definición mejor de sí mismas que los rondaba o esbozaba en la potencialidad. En ocasiones basta un leve desplazamiento, una sutil recontextualización para ir más allá de lo común y lograr el plus estético o, mejor aún, el giro imaginario que reinstaura el misterio que depura y trasciende. Así lo dejan ver los videos Mi mare, El beso y Belly and shower, por ejemplo.

En otras obras la invasión de la artista es flagrante. Diríase que se apodera del modelo para resituarlo en el espacio en que éste participará en un hecho artístico. Así parece ocurrir en el video dedicado a la cantaora Keka, cuya resistencia a la invasión encarna la polaridad realidad/ construcción, a la vez que empieza a develar el verdadero estado de gracia. Así sucede también con la serie realizada en distintos medios sobre la cabeza Olmeca, receptáculo indestructible de todas las invasiones – y símbolo de resistencia, por tanto— que confía en la ingravidez de Alicia su posibilidad de fuga de la intemperie de la historia y de la ardua actualidad.

También abundan apropiaciones flagrantes de espacios masculinos y/o culturales, realizados por mujeres flotantes que irrumpen seductoramente en la mirada de quien observaba escenarios que pasan así a un segundo plano (bibliotecas, pesadas arquitecturas, estampas japonesas del mundo flotante ukiyo-e.). Imágenes del deseo que invitan a ver y a ser cuerpo de escritura, o bien, a recorrer con la mirada del tacto la belleza del cuerpo implícito, orgánico (opuesto al cuerpo sin órganos), ya sea tendido o en ascensión (como la Remedios la bella de Cien años de soledad) .

Las invasiones también se despliegan en montajes complejos y sofisticados como el que ocupa a Agnes en un no-lugar, intervenido tanto por una escultura de la propia artista como por imágenes de la modelo, y por la propuesta performática que a la postre habrá de cristalizarse en diversas piezas de dibujo, pintura, fotografía y video. O bien, el que protagoniza el dibujo en carbón de gran formato de la mujer- torre, intervenida por estampas de erotismo persa; o los bebés flotantes que, adheridos a plantas y flores, co-existen con íconos de muy diversos y contrastados universos visuales.

La suavidad y la sutileza, por supuesto, tienen amplio espacio en esta serie, estrechamente ligadas a la ya aludida flotación de mujeres, a herbarios de bebés y a hermosas asociaciones de la naturaleza con el cuerpo femenino. Etéreos pero a la vez contundentes, los bebés invaden nuestro código estético como lo hacen, al nacer, nuestra vida. Odaliscas improvisadas en la intimidad de un baño; sueños y acciones de un erotismo franco e híbrido en su fina representación; acciones que se manifiestan por metáforas y metonimias, entre las que sobresale el video Pájaros en la cabeza, donde se autorepresenta la artista en un sorprendente acto performático.

Esta heterogeneidad de imaginarios es una constante en la investigación conceptual y plástica de Mónica Dower, como lo son también la flotación, las asociaciones complejas y el trabajo multidisciplinario, determinante de su perfil artístico. Sus invasiones se nutren de todo ello y constituyen una suerte de reacción ante la colonización incesante que determina a la virtualidad contemporánea, así como a la iconósfera que construye el gusto y nuestra relación con la cruda realidad.

Luis Rius Caso
Febrero 2009


Mónica Dower

De nacionalidad mexicana, nace en 1966 en Southampton Inglaterra. Estudia en la ENAP- UNAM. De 1989 a 1991 reside en París, donde estudia Historia del Arte en la Sorbonne, asiste al taller del maestro Luis Ansa de la Escuela del Louvre, y expone en la galería Artco. En 1994 gana la beca de Jóvenes Creadores del FONCA y viaja a Egipto con motivo de su proyecto. En 1998, reside en Nueva York donde estudia video.


Ha realizado más de 10 expos individuales y ha participado en más de 30 expos colectivas en México, Alemania, Argentina, Croacia, España, Estados Unidos y Francia. Ha sido seleccionada en diversas bienales y festivales internacionales. En el 2008 realizó la curaduría de video y cine experimental México/ París/ New York en la Estación Indianilla.

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